La CNT en Iruña y Navarra desde la Transición

CONSTRUIR ENTRE RUINAS

La implantación de CNT en Iruñea se realizó con agilidad desde el primer momento de la Transición tras cuarenta años de persecución y laminación implacable y sistemática. Empujado durante el Franquismo a la clandestinidad y el desarrollo precario de sus actividades, las condiciones para el movimiento libertario en Navarra eran aún más complicadas ya que el anarquismo nunca había tenido gran predicamento, siendo otras organizaciones el instrumento del descontento político y social.

En 1976, se inicia la reconstrucción estatal del sindicato, el cual pronto comienza a adquirir una gran fuerza. En Navarra, el discurrir es similar si bien los resultados son de menor carácter. Con todo, se constituye el Sindicato de Oficios Varios de Pamplona así como el de Tafalla. A su vez, se adquiere un local en la calle Jarauta comprado por las aportaciones personales de los compañeros y quedando escriturado a sus nombres, medida adoptada para evitar que el sindicato contara con propiedades y, así, poder ser eventualmente embargado de manera judicial.

CNT Navarra participará en cada una de las movilizaciones de aquellos años donde la Confederación tuvo tanta importancia: se opuso a los Pactos de la Moncloa, a la participación en las elecciones sindicales, al Estatuto de los Trabajadores y, por supuesto, intervino en infinidad de conflictos y huelgas laborales.

1979 será el año de la escisión que llevará por nombre CNT-Congreso de Valencia, posteriormente CGT, tras la celebración en la Casa de Campo de Madrid del V Congreso de CNT. En Navarra, el impacto de esta división hará mella en un sindicato en el que se daban, como en otras partes del estado, un debate interno entre varias tendencias y modos de entender el anarcosindicalismo. Unido al daño que para la imagen pública tuvo, además, el Caso Scala, los años siguientes fueron para CNT Navarra de pérdida de militancia y, finalmente, de cese de su funcionamiento.

A finales de los años 90, un grupo muy reducido de personas se dispuso a reactivar el sindicato en la provincia. La idea fue hacerlo, primeramente, en Iruña para, en un segundo momento, ir ampliando su extensión a otras ciudades y pueblos. La situación era de precariedad absoluta: no existía local alguno, tampoco la posibilidad de recuperar el de la calle Jarauta, los medios económicos eran escasísimos y, a nivel sindical y orgánico, se partía de cero. La primera decisión que se tomó fue la de constituirse como Sindicato de Oficios Varios dentro de la Regional Norte. Para las reuniones, se utilizaron las salas del centro okupado del frontón Euskal-Jai en la calle San Agustín. Con todo, fueron unos años intensos y de grato recuerdo, de militancia absoluta y una relación excelente con los diversos grupos que utilizaban el espacio.

Ya en aquellos momentos, la participación en la vida orgánica confederal fue total, asistiendo a cada comicio, plenaria y pleno, y participando, incluso, en el Congreso de Perlora de 2002. La labor principal consistió en darse a conocer y anunciar que la CNT volvía a tener vida sindical en Navarra. La propaganda que se hizo por la ciudad fue extensa, con actos de presentación y charlas de carácter anarcosindicalista así como de adhesión a todas las movilizaciones y huelgas que se iban produciendo. Si bien el número de militantes era escaso, se consiguió que movimientos, sindicatos, partidos y medios de comunicación se hicieran eco de que la Anarcosindical había regresado.

Manifestación del 1 de Mayo con una pancarta donde se lee "CNT. Lucha de clases, autoorganización, apoyo mutuo".

En aquellos años, el perfil de quienes se acercaban al sindicato era, principalmente, el de activistas de movimientos sociales con inquietudes libertarias además de estudiantes, con escasa procedencia del mundo obrero. La perseverancia militante, no obstante, solía fluctuar y, ante la falta de constancia, algunas de estas personas solían desaparecer al poco tiempo. Por otro lado, hubo grupos con los que la colaboración fue más prolongada, especialmente con la Cruz Negra Anarquista así como con colectivos e individualidades del movimiento anarchopunk, muy potente por aquel entonces. Asimismo, algunos militantes tuvieron una participación muy directa en la oposición a la construcción del pantano de Itoiz, estrechándose especialmente las relaciones con el colectivo Solidarios con Itoiz. Igualmente intensos fueron los vínculos que se establecieron con la Fundación Anselmo Lorenzo, cuyo notable beneficio mutuo se mantiene hasta día de hoy.

Charlas en diversos locales de Pamplona y alrededores, conferencias en la Universidad Pública de Navarra y en las sedes de otras organizaciones, correspondencia con contactos dentro de la Cruz Negra, participación con CNT Gipuzkoa en concentraciones ante las puertas de la prisión de Martutene… La actividad no cesaba. Todos los 1º de Mayo se salía a la calle con convocatoria propia llegando a juntar más de 100 personas. Es una cifra que puede parecer ridícula, pero hay que tener en cuenta que las condiciones en Navarra en el tema sindical y político eran particularmente difíciles. El anarcosindicalismo volvía a partir de cero en un contexto en el que los diversos conflictos laborales y sociales se encontraban fuertemente mediatizados por corrientes políticas nacionalistas y marxista-leninistas con las que las ideas libertarias, evidentemente, entraban en conflicto. La óptica totalizadora de dichas posturas dejaba poco margen para otro tipo de pensamiento y, si bien la limitada relevancia de CNT impedía que dichas diferencias fueran a mayor o, incluso, que fueran tenidas en cuenta, también es cierto que la menor crítica hacia estos planteamientos ideológicos generaba molestias, siendo reseñables las campañas abstencionistas que se realizaron en su momento. Así pues, CNT estaba en la calle y así se mostraba. Cabe señalar, también, que no se pedía permiso gubernativo y que las manifestaciones sólo se divulgaban mediante propaganda en las calles y los polígonos industriales.

Un grupo de militantes sostiene dos pancartas donde se lee "No más muertes en prisión. Cárcel=tortura" y "Espetxeak apurtu. CNT".

Otra de las facetas que se trabajaron desde CNT Iruñea fue la celebración de las jornadas anarquistas, las cuales tenían una semana de duración con charlas de temáticas variadas desde un punto de vista libertario, a cargo de ponentes venidos de diferentes partes del estado. Gran repercusión tuvieron las de Abel Paz, la de Alfredo González sobre la FAI o la de García Olivo sobre educación. A su vez, los debates posteriores sirvieron para continuar la difusión La Idea. En relación con ello, se comenzó a publicar un boletín con el nombre de Propaganda por el hecho que duró desde 2002 hasta 2005. En él, se incluían artículos de opinión, textos sobre libros o comentarios acerca de diversos acontecimientos. Se consiguió, al mismo tiempo, distribuir por bares y locales varias decenas de ejemplares del periódico CNT, y cabe reseñar que muchos de estos establecimientos terminaron “suscribiéndose”, teniendo todos los números a disposición de sus parroquias. El sacrificio fue grande, pero dio sus frutos.

Con todo, llegó el desalojo y derribo del Euskal Jai a pesar de toda la contestación social y movilizaciones que se dieron en las calles. Finalmente, el Ayuntamiento llevó a cabo su demolición, lo que obligó a tener que buscar un nuevo lugar para las reuniones. Gaztetxes, locales compartidos con otros colectivos, centros de trabajo de militantes, incluso parques de la ciudad fueron los escenarios en esta época de incertidumbre. La situación llegó a tal punto que CNT Iruñea dejó de funcionar como sindicato para pasar a ser Núcleo Confederal dependiente del sindicato de Gipuzkoa.

AQUÍ LLEGA EL NUEVO CICLO DE LUCHAS

A raíz de la crisis de 2008 y las consecuencias que ésta tuvo para la clase trabajadora, se produjo un nuevo ciclo de luchas y movilizaciones. En otras regiones, este ciclo fue impulsado por el movimiento 15M mientras que en Euskal Herria contó con dinámicas propias. CNT Iruñea también participó en ellas viendo aumentada su afiliación y militancia durante este período.

Son años en los que se organizan varias huelgas generales a nivel del Estado Español y de Euskal Herria. Con la experiencia adquirida en ellas, se acaba optando por consolidar junto a CGT, otros sindicatos y colectivos un espacio en torno a la Plaza del Vínculo alternativo a las movilizaciones de la Izquierda Abertzale y de los sindicatos UGT y CCOO. Del mismo modo, apostó por impulsar tales confluencias en movilizaciones como las del 1º de Mayo. Aun más, durante este período se fueron desplegando diferentes movilizaciones en torno a las luchas de los parados, el anti-desarrollismo, contra los desahucios, a favor de las okupaciones y una larga serie de protestas en las que CNT no deja de participar, ya sea mediante su co-organización o apoyo.

Este aumento de las luchas sociales y de la actividad, además del papel jugado en ellas, motivó un acercamiento de una nueva generación comprometida y militante. Se recuperó la entidad de Sindicato y, pasado un tiempo, tras no haberse podido recuperar jurídicamente el local anterior al no constar como su titular, incluso la posibilidad de abrir un nuevo espacio propio desde donde impulsar la labor anarcosindical. Mediante las aportaciones de la afiliación así como de la ayuda confederal, se pudo alquilar un local en la calle Hilarión Eslava, en pleno Casco Viejo de Iruñea, no muy lejos, curiosamente, de donde se situaba el anterior. Inaugurado el 1 de mayo de 2014, supuso un estímulo de especial importancia para CNT en Navarra.

Un nutrido grupo militante inaugura el local de CNT Iruñea.

En estos años, la degradación de las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora dejó también su huella, claro está, en las actividades del sindicato, provocando un aumento en la cantidad de problemáticas laborales que iban llegando. Ante esta situación, la militancia se decidió centrarse en mejorar su propia formación en materia sindical y derecho laboral realizando un esfuerzo especial en tal dirección. Dicho esfuerzo quedó reflejado en la creación de las primeras secciones sindicales de la CNT en Navarra desde la Transición (Euroestampaciones, MEP, The Phone House, Dianova) así como en los primeros conflictos colectivos, los cuales aportaron importantes y necesarios aprendizajes de cara al futuro.

La respuesta sindical, concreta y útil, a las diferentes consultas que se nos iban planteando tuvo como resultado una creciente presencia en el ámbito público así como la continuidad en el aumento tanto de la afiliación como de la militancia. Junto a ello, la solidaridad obrera, uno de los pilares clásicos de CNT, se puso en marcha respondiendo constantemente, mediante movilización y lucha, a las peticiones de apoyo y adhesión recibidas, ya sea por parte de sindicatos de CNT o de otras organizaciones de la clase trabajadora.

Un grupo de militantes sostiene una pancarta donde se lee "Trabajadorxs de Phone House en lucha. Por el convenio C. Metal. CNT. Sección sindical".

UN NÚCLEO SINDICAL EN LA ZONA MEDIA

Durante este período, la afiliación a la CNT no aumentó únicamente en Iruñerria, sino también en el resto de Navarra. En 2013, un grupo de afiliados procedentes de diferentes pueblos de la Ribera y Zona Media se unieron para formar el Núcleo Sindical de CNT de la Zona Media con el objetivo de impulsar la organización anarcosindicalista en dicho territorio.

Desde sus inicios, el núcleo desarrolló una intensa actividad propagandística y de difusión del anarcosindicalismo organizando diferentes movilizaciones: en apoyo a las Marchas de la Dignidad, contra la Ley Mordaza, en torno a las huelgas generales que van produciéndose durante esos años… Con el tiempo, la asamblea del núcleo tomó consciencia de que la actividad que venía realizando se enfocaba más en la difusión de las ideas libertarias y no tanto en la labor sindical propiamente dicha por lo que tomó la decisión de ponerle fin, pasando a realizar desde entonces su actividad a través de CNT Iruñea.

Como razones de su corta andadura cabe mencionar la falta de experiencia militante de sus integrantes debido a su juventud, lo cual dificultó el mantener unos objetivos y una línea de acción clara que permitiera una militancia sostenida en el tiempo. No obstante, el núcleo fue el germen de la Bellota Libertaria, asamblea que se convirtió en el referente del anarquismo en la Ribera.

Militantes de La Bellota Libertarias sostienes banderas rojinegras y dos carteles donde se lee "No son cifras, son personas. Refugees welcome" y "Abajo las fronteras de la Europa del capital. Bienvenidxs refugiadxs. Asamblea Bellota Libertaria".

Un grupo de militantes y activistas asiste a un concierto.

EL MOVIMIENTO LIBERTARIO EN NAVARRA

Como organización anarcosindicalista cuyo objetivo es la consecución del comunismo libertario mediante un proceso revolucionario impulsado a través de la auto-organización de la clase trabajadora en las luchas inmediatas por sus condiciones laborales y de vida, CNT Iruñea, de manera simultánea a su labor sindical, ha venido realizando una importante labor de difusión de las ideas libertarias. Esta labor, no obstante, no ha sido llevada adelante en Navarra únicamente por el sindicato.

A pesar de ser uno de los territorios del estado con menor presencia libertaria organizada, la comunidad foral siempre ha contado con grupos y proyectos de carácter anarquista más allá del anarcosindicalismo. Este movimiento libertario, se ha de mencionar, no llegó a tener nunca un carácter homogéneo pues fueron varias las diferencias en esta constelación de grupos, tanto a nivel estratégico como ideológico. Sin embargo, en numerosas ocasiones, el anarcosindicalismo llegó a confluir con el resto de proyectos anarquistas. Sirvan como ejemplos las concentraciones de carácter antirrepresivo, el impulso colectivo de movilizaciones o el apoyo mutuo en forma de material e infraestructura.

Un grupo de activistas asiste a una charla en el gaztetxe de Estella.

A principios de los 90 se creó el grupo Juventudes Anarquistas (JJAA), integrado por punks de Tudela y que tenía como objetivo establecer relación con la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias a través de los grupos de la cercana ciudad de Zaragoza, donde estos colectivos se encontraban en pleno apogeo. Al principio, su militancia fue muy reducida, dedicándose principalmente a la difusión de propaganda en forma de octavillas, el reparto de funciones como El Acratador o la participación en el Gaztetxe de Tudela, situado en el edificio de Huerfanicos. El grupo fue creciendo y, a la par, surgieron otros nuevos como el Frente Anarquista Ribero (FAR), donde se contaban militantes que provenían del movimiento insumiso de Kakitza y del grupo de música Ketesnuko.

A mediados de los 90, esta suma de individualidades y grupos confluyeron al establecer los integrantes de las JJAA relación con CNT Iruñea. Dicha confluencia y la participación de personas con experiencia en los movimientos sociales posibilitó que en Tudela se constituyera el ya mencionado SOV de CNT. Tras la época del final del gaztetxe y de los intentos infructuosos de consolidar el sindicato, hubo unos años de vacío de opciones libertarias hasta que en torno a 2006 se constituyó un grupo con la intención de recoger tales sensibilidades. Tras colaborar en espacios como el Zisko Bardenero, un edificio okupado y autogestionado en Arguedas, y lanzar una campaña por la abolición del trabajo a través de la colocación de pancartas, los esfuerzos cristalizaron en el colectivo Bardenas Ya, que continúa su labor a día de hoy. Mencionemos también a Kálamo, colectivo libertario de músicos de Olite, y su distribuidora La Alcantarilla, al grupo antiautoritario La Rosa Negra, que solía reunirse en Subeltz, al Talde Suberviola de Ansoain o al incombustible Patxi de Ni Fronteras, Ni Banderas, nombres todos ellos de nuestra historia anarquista y cuyas vivencias, como la de tantos otros, merecen ser contadas con todas sus letras.

Charla de la Bellota Libertaria.

Un caso paradigmático fue el de Nafar Libertarioak, coordinadora anarquista navarra que estuvo activa entre principios de 2011 y mediados de 2013 e integrada por militantes de CNT, Sorginkale Banaketak, FAI, Subeltz, Kolektibo Beltza, Última Alternativa, Asamblea Libertaria de la Sakana, la Asamblea Libertaria de la UPNA así como por diversas individualidades. A su vez, Nafar Libertarioak quedaba engarzada en Euskal Herrietako Libertarioak (EHKL), en la cual también participaban militantes de CNT de los distintos herrialdes.

Tras la desaparición de estas coordinadoras, surgieron grupos como Gazte Anarkistak o la mencionada Bellota Libertaria así como nuevos intentos de coordinación que no dieron grandes frutos. En la actualidad y en su amplitud, el movimiento puramente libertario en Navarra no pasa por su mejor momento debido a la desaparición de numerosos grupos y de espacios tan importantes como Subeltz. Sin embargo, el anarcosindicalismo ha continuado fortaleciéndose de manera sólida y constante, con CNT Iruñea tendiendo su mano siempre a quienes quieran volver a impulsar el movimiento anarquista.

Un grupo de militantes con una bandera con la A de anarquía sostiene una pancarta donde se lee "Terrorista es quien nos condena a una vida de miseria, no quien se rebela contra ella" además de los logos de CNTIruñea, Subeltz, Sorginkale y GazteAnarkistak.

Concentración en solidaridad con los anarquistas detenidos en Barcelona por la Ley Mordaza

LOS DISCURSOS CAMBIAN, CNT PERMANECE

El ciclo de luchas iniciado a consecuencia de la crisis de 2008 llegó a su fin, mayormente cooptado y capitalizado por la institucionalización de las mismas en forma de nuevos partidos o agrupaciones políticas, quedando todo caudal realmente transformador estancado en las sentinas del parlamentarismo. Las consecuencias fueron arrastradas por la clase trabajadora en forma de precariedad laboral, dificultades para llegar a final de mes, acceder a una vivienda o satisfacer sus necesidades más básicas. Estos problemas se vieron, a su vez, acentuados por la pandemia del COVID-19, el agravamiento de la crisis climática consustancial al sistema capitalista y las diferentes escaladas bélicas.

Este contexto tuvo su contrapartida en el seno de CNT Iruñea en forma de aumento de la afiliación y, por tanto, de su actividad sindical. Son años en los que el sindicato reelabora su propia forma de organización para lograr convertir dicha afiliación en militancia. Años, también, en los que se desarrolla una potente estructura horizontal y federalista basada en secretarías, grupos de trabajo y secciones sindicales, fortaleciéndose las ya existentes así como creándose otras nuevas.

El grupo de trabajo en torno a la secretaría de Acción Sindical continuó con su labor formativa aumentando el número de personas que asesoraban y daban apoyo, a su vez, a una afiliación centrada en crear secciones sindicales en sus centros de trabajo. A su vez, fomentó las acciones de solidaridad con conflictos laborales y la respuesta ante la represión derivada de los mismos mientras que, por otro lado, impulsaba campañas en torno a problemáticas específicas de diversos sectores, siniestralidad laboral, información sobre derechos laborales, etc.

Una sala repleta de personas atiende a la charla/presentación del libro 'Vivir la fuerza. Simone Weil y la Columna Durruti'.

En el plano cultural, el sindicato no cejó en su labor de difusión libertaria a través de la habitual actividad de charlas, proyecciones, exposiciones o cursos de formación en diversas temáticas además de llevar la distribuidora de libros y materiales de crítica social por diversas partes de Euskal Herria. A la par, el sindicato participó como ponente en la Escuela de Educadores de Navarra en las jornadas sobre sindicalismo, donde el anarcosindicalismo fue presentado como la herramienta de cambio social que es.

Recientemente, CNT Iruñea ha visto ampliada su versatilidad con la creación de la Biblioteca Anarquista Mari Luz Lozano, cuya motor fueron las importantes donaciones de libros, mil ejemplares largos, realizadas por Subeltz y Sorginkale Banaketak. El nombre se eligió en homenaje a la anarcosindicalista de Sangüesa de mismo nombre tras los diversos trabajos de investigación y de relación con sus familiares llevados a cabo por Cultura. También de nueva creación es el grupo de memoria histórica del movimiento libertario en Navarra así como Pausoluzeak Mendi Taldea, el club excursionista ideado para fomentar otras formas de encuentro y ocio para la militancia del sindicato.

Manifestación en apoyo de Palestina donde se ven ondeando la bandera negra con la A de anarquía y la bandera rojinegra además de enseñas palestinas.

La secretaría de Acción Social también ha llegado a asentarse explícitamente como espacio desde y en el que incidir al considerar CNT que los problemas de la clase trabajadora no son sólo de índole laboral, sino que a lo que se aspira es a transformar la sociedad en su conjunto. De esta forma, la secretaría y el grupo de trabajo adjunto trabajan en torno a cuestiones como el feminismo, el antifascismo, la represión, la vivienda, el ecologismo o los derechos transmaricabibollo, ya sea mediante actividades propias o apoyando a los diversos movimientos sociales de la ciudad.

El trabajo interno en torno a la comunicación, las nuevas tecnologías o la propia organización son otros de los planos que se han visto igualmente fortalecidos. En cuanto a la dimensión orgánica, este incremento de las propias capacidades se ha visto reflejado en la asunción del Secretariado Permanente de la Regional Norte entre los años 2022 y 2024.

¿QUÉ HACER? ¿QUÉ NO ESPERAR?

En la actualidad, la constante degradación de las condiciones de vida de la clase trabajadora no se traduce en un aumento colectivo de la conciencia social y de clase, sino que, más bien, asistimos al apuntalamiento de la atomización de una sociedad en la que van calando los discursos reaccionarios. Las propuestas del anarcosindicalismo son hoy más necesarias que nunca y el continuo crecimiento y desarrollo del sindicato nos permite mantener nuestro entusiasmo por un horizonte de emancipación.

El camino ha sido largo y abrupto en ocasiones, pero también de una militancia consciente y constante, con un caudal renovado de victorias y aprendizajes. Son muchos los retos que tenemos por delante y es necesario mantener un crecimiento tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo. Por un lado, continuar extendiendo nuestro modelo sindical asambleario y de acción directa en un número cada vez mayor de sectores laborales. Por otro, aumentar la profundidad y práctica de nuestros ideales, materializarlos de una manera tangible y concreta de cara a los desafíos de nuestra época. La ecología social y su relación con una economía autogestionada que atienda a las necesidades sociales y de los ecosistemas resulta, en este sentido, fundamental. En último término, continuar la expansión del anarcosindicalismo por las diferentes partes del territorio navarro así como su relación estrecha con movimientos sociales afines, con una voluntad de permanencia y determinación. El tesón y la estabilidad en el tiempo de las organizaciones populares que tienen en su haber una aspiración revolucionaria y de corazón anarquista es vital si de conseguir una honda transformación estamos hablando.

Frente a un futuro de barbarie capitalista, nuestro anhelo de libertad, apoyo mutuo y anarquía nos empuja, pues, a continuar organizándonos en nuestros centros de trabajo, barrios y pueblos con un objetivo claro: la emancipación a todos los niveles. Aún queda camino por recorrer y, con él, CNT Iruñea seguirá cada día proyectando el anarcosindicalismo como método de lucha y prefiguración de la Revolución Social.

Concentración de militantes y simpatizantes con banderas de CNT y una pancarta donde selee "Libertad 6 de la Suiza. Solidaridad obrera frente a la represión".

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