Esta sociedad se construye día tras día haciendo valer nuestra posición frente a las prácticas de odio que, en los últimos tiempos, nos vienen llegando desde los sectores más conservadores y reaccionarios. Racismo, machismo y antifeminismo, fascismo y las violencias que se vierten sobre las comunidades transmaricabibollo son ejemplos de los discursos que hacen presa en las partes más vulnerables de nuestra clase.
Los gobiernos, los partidos políticos, los ayuntamientos y los discursos cambian, pero hay una cosa que permanece: que la única fuerza real de la clase trabajadora es aquella que se construye desde abajo, cuando se organiza y decide colectivamente, independientemente de intereses ajenos y con la práctica diaria del apoyo mutuo y la solidaridad de clase.
Por ello, hacemos un llamamiento a la militancia, a organizarnos en los centros de trabajo, en los barrios, en los sindicatos y en las luchas cotidianas. Ahí es donde siempre podrás encontrarnos.