28J: Orgullo sin lucha de clases es la vuelta al armario

Este 28 de junio salimos a la calle para recordar que el Orgullo nació como revuelta, como dignidad compartida y como fuerza colectiva frente a la violencia estructural ejemplificada por la policía en los Disturbios de Stonewall. Inundamos las plazas porque venimos de una historia de lucha, de valentía y de organización. De una genealogía de quienes rompieron el silencio, de quienes se plantaron frente a la norma y de quienes abrieron camino para que hoy podamos vivir, amar y existir con mayor libertad.

Hoy defendemos un orgullo LGTBIAQ+ obrero, anticapitalista y de clase. Un orgullo vivo, combativo y popular, que une memoria, presente y futuro. Un orgullo que se sabe clase trabajadora y que camina junto a todas las personas que sostienen la vida, los cuidados, los barrios, los centros de trabajo y los lugares de encuentro.

Bien sabemos que aún queda por hacer. En muchos empleos sigue dándose el miedo a mostrarse con libertad, y por ello resulta tan importante seguir construyendo espacios seguros, dignos y respetuosos. Queremos una vida en la que cada persona pueda nombrarse, mostrarse y relacionarse sin tener que esconder partes de sí o depender de que la patronal se digne a permitir a las personas ser tal y como son en sus puestos de trabajo. No hacemos, pues, sino tomar lo que es nuestro.

Alentamos, además, un orgullo que mire de frente a todas las realidades que lo atraviesan. Un orgullo que tenga memoria con las personas mayores del colectivo, que reconozca lo que tantas veces se invisibiliza por edadismo y que sepa escuchar, a su vez, a otras culturas y experiencias que se abren lejos del etnocentrismo europeo. La diversidad se vive desde distintas edades, orígenes, lenguas y contextos, y es esa pluralidad la que nos enriquece y empuja hacia adelante. Por ello, defendemos que la libertad sólo puede darse de la mano de la justicia social, de los derechos laborales, de una vivienda digna y de los servicios y cuidados gestionados por y para nuestra clase.

Luchamos cada día por una sociedad sin explotación, racismo, machismo, transfobia, homofobia, capacitismo y cualquier forma de dominación, una lucha que es parte de una disputa más amplia por una vida digna, compartida y justa. La libertad de lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersex, asexuales, personas no binarias, queer y de todes quienes desobedecen la norma crece cuando crecen también la igualdad, la organización colectiva y la fuerza de la clase trabajadora.

Por ello, reivindicamos la autogestión como forma de construir presente y futuro. Autogestión para organizarnos desde abajo, para crear comunidad, para sostener redes de apoyo mutuo y levantar espacios donde la dignidad, la solidaridad y la participación se encuentren en el centro. Autogestión para decidir sobre nuestros cuerpos, necesidades y deseos sin depender de quienes tratan de convertir cada momento de nuestras vidas en negocio y nuevas jerarquías, de quienes pretenden reencadenarnos mediante subvenciones o prebendas a cambio de la sumisión al poder establecido.

Reivindicamos la memoria de las maricas, bolleras y personas trans pobres, racializadas, migrantes, perseguidas, presas, de todes quienes no tuvieron voz porque no fueron nunca fuente de negocio para el capitalismo. De quienes pusieron el cuerpo y la esperanza para que hoy podamos estar aquí. El Orgullo es protesta, resistencia, apoyo mutuo y comunidad. En estos momentos, talconcepción peligra, pero para CNT Iruñea sigue siendo tanto una realidad como una promesa de revolución social. Frente a los embates de los sistemas de odio y opresión, responderemos siempre con conciencia de clase, solidaridad y autogestión.

Por un orgullo LGTBIQA+ obrero, anticapitalista y de clase. Porque no habrá liberación total sin emancipación social.

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