8 de marzo: mujeres anarquistas, siempre antifascistas
Unámonos. Organicémonos. Hagamos temblar al patrón, al Estado y a todos los que nos quieren sometidas. Porque cuando una mujer se levanta, ninguna vuelve a agachar la cabeza. Porque cuando las mujeres obreras luchan, el fascismo retrocede. Porque juntas somos ingobernables.